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Años de nieves, años de bienes

Suele decirse en el campo que año de nieves, años de bienes. Nosotras tenemos una segunda lectura ahora que se acerca el cierre de año y echamos la vista atrás para reflexionar sobre lo conseguido en este helador 2021.

Nacimos en una habitación. En dos, mejor dicho. A través de un chat de whatsapp, vinos de Rioja (o de lo que quedaba en nuestras despensas) y reflexiones sobre el mundo, la religión y los tiempos que nos habían tocado vivir. Nacimos en una pandemia. Cuando no sabíamos si volveríamos al trabajo que en aquel momento no parecía tener mucho sentido. Cuando no teníamos certeza de qué estaba pasando ahí fuera.

En aquellos días convulsos arreglábamos el mundo y soñábamos con ser libres y fieles a nosotras mismas. Soñábamos con anudarnos un pañuelo a la cabeza, montarnos en un descapotable rojo y conducir a toda velocidad por una carretera interminable para acabar bebiendo un buen vino tumbadas en el capó a la luz de las estrellas. Así nació Tolva & Louise.

Como llegan los buenos momentos, los mejores besos, las carcajadas más profundas, las noches más delirantes, los  buenos polvos. Como y cuando no los esperas. Así llegó este proyecto a nuestras vidas. Pidiendo un tiempo del que no disponíamos. Revoloteándomos un pelo que debíamos llevar peinado. Despertando ilusiones que no parecían tener mucho sentido en un mundo cada vez más incierto y frío.

Encerramos en aquellas botellas lo que en aquel momento salía de nuestras entrañas. Culpa y Pena. Sentimientos que compartíamos con madres, hermanas, amigas, compañeras... y que salían a la luz cuando hacíamos tribu alrededor de una, dos o tres copas de vino. Decidimos enterrar la fusta. Conjurar. Como las nietas de las brujas que en su momento quisieron quemar. Juramos y conjuramos que no dejaríamos que la pena ni la culpa nos llevaran por delante. Las convertimos en brevajes tintos y blancos. Y construímos un ritual en torno a ellas para que cualquier mujer que sintiera la culpa o la pena pudiera liberarse, trago a trago, vino a vino, en la mejor de las compañías.

Este 2021 ha sido, casi con toda seguridad, un año de mierda. De incertidumbre. De miedos. De balances en los que no salían las cuentas. De parones en los que vimos que el ritmo que llavábamos... iba a matarnos. De acelerones en los que no podíamos dejar de pensar ¿pero qué coño estamos haciendo otra vez? Un año frío. ¿Qué digo frío? helador.

Pero queridas... año de nieves... año de bienes.

Hagan caso y cierren este 2021 de la mejor manera posible. Rompan con todo si es lo que les pide el cuerpo. Porque la manera en la que damos sentido a los finales, es la forma en la que arrancan los nuevos principios. Y este 2022 tiene que ser mejor que bueno. Porque este 2022, al menos Tolva & Louise, pensamos bebernos el mundo. Pero para eso... no dejaremos antes... ni gota de La Culpa, ni gota de La Pena. De la puta pena.

Descorchen sus botellas. Escriban sus mierdas. No dejen ni gota. Y lancen sus botellas bien lejos. Que bien empieza lo que bien acaba. y este 2021... está ya en cuenta atrás.

¡Feliz vida, compañeras!

feliz vida tolva y louise